domingo, 18 de septiembre de 2011

Capítulo 2

Marisa me llamó para que bajara, por fin conocería a su famoso nieto.
Marisa me dijo que estaba en el salón y cuando lo vi me quedé en shock.
-¿Jesús?
-Y tú que decías que no volveríamos a vernos... esto es cosa del destino- Dijo Jesús con una amplía sonrisa.
-¿Os conocéis?
-Si abuela, nos conoimos ayer.
-Bueno, pues Jesús te va a acompañar a comprar las cosas para tu primer día de instituto.
-¿Qué? ¿Cómo que mi primer día?
-Bueno, ¿no pensarás que te iba a dejar en ese instituto? Vas a ir al mismo que mi nieto.
-No pienso ir a ese instituto de niños pijos.
-Samanta por favor, me as dicho que intentarás esforzarte.
Yo supiré y subí a mi habitación, me puse unos pantalones vaqueros, una sudadera roja y unas deportivas.
Bajé las escaleras y fuimos a comprar las cosas, me compré cosas que hacía muchísimo que no utilizaba.
-Bueno, se hace tarde, mañana voy a recojerte a las ocho y cuarto.
-¡¿A las ocho y cuarto?!
-Sí, las clases empiezan a las y media.
El día transcurrió lento, me acosté sobre las diez y media aunque me quedé hablando con Maca hasta las dos y media.
-Cariño, venga que vas a llegar tarde .-Dijo Marisa con tono dulce.
-¿Qué hora es?
-La siete.
-¡¿Las siete?!-No sabía si llorar, morirme o estamparle la almohada a Marisa.
-Bueno, voy preparándote el desayuno.
Esperé cinco minutos, me levanté medio zombi, me duché para despejarme y e puse unos shorts marrones, con una camisea blnca y unas sandalias marrones.
Desayuné unas tostadas, Jesús estaba llamando a la puerta a las coho y diez.
Me despedí de Marisa y salí.
-Que guapa.
-Gracias, yo te diría lo mismo pero mejor no que te lo crees.
Jesús sonrió y me hizo un gesto para que me montara en su moto.
Llegamos al instituto, todo el mundo nos miraba.
-Te voy a enseñar tu clase, pero no te acostumbres que tengo una repotución que mantener.
-¿Tú? ¿Reputación? Já, no me hagas reir.
-Enserio, si no ¿por qué todo el mundo nos mira?
Yo no  contesté.
Estaba en mi mundo observando el instituto cuando una chica, alta rubia, de ojos azules me bajó de mi nuve.
-¡GORDI!- Se avalanzó sobre Jesús, dándole un besazo de estos de película.
Yo me quedé algo pillada, aunque seguí mi camino.
-¡Espera!-Jesús me cogió del brazo.
-¿Qué quieres?
-Te tengo que enseñar tu clase.
-Tranquilo, estás ocupado.
-¿Lo dices por Lidia? Es mi novia, pero tranquila es su forma de saludar.
-No te he preguntado.
-Vega, voy a enseñarte tu clase.
LLegamos a mi clase, Jesús estaba en un curso mayor, por eso me dijo que en el recreo me enseñaría el instituto.
Me senté en una mesa que había libre, una chica alta, con el pelo rojizo y largo se sentó a mi lado.
-Hola soy Rosa, eres nueva ¿verdad?
-Sí, e llamo Sami.
-Encantada-sonrió-Si quieres te enseño un pco esto en el recreo.
-Sí, por favor, no aguanto ni cinco minutos más con el pesado de Jesús.
-¿Jesús? ¿El novio de Lidia?
-Sí.
-¿De qué lo conoces?
-Vivo con su abuela.
-Bueno, pues ten cuidado con Lidia dicen que es muy celosa.
-Me da igual, no tengo nada con él.
El profesor llegó, se puso unas gafas horribles y empezó a pasar lista, cuando llegó a mi nombre me miró por encima de las gafas.
-¿Eres nueva?
-No, lo que pasa esque no me enteré de que había empezado las clases hasta ayer. -Toda la clase rió.
El profesor pasó del tema y empezó con la clase de historia.
Toda la mañana transcurrió más o menos igual, Rosa era bastante simpática y me presentó a dos amigas suyas, Mara y Teresa.
-Bueno, vamos a enseñarte esto. -Dijo Mara metiéndo las cosas que tenía encima de la mesa en la mochila.
Salimos de la clase y m encontré con Jesús.
-  ¿Preparada?-Pueso un amplia sonrisa.
-Me van a enseñar es Instituto ellas -Señalé a las chicas- Tú mientras puedes ir a darte el lote con tu novia.
Jesús me miró algo desconcertado y se marchó.
-Tía, has sido un poco borde ¿no? -Dijo Teresa.
-No, yo soy así, a quien le guste bien y a quien no pues que no mire.
Todas reimos, me fueron enseñando el instituto la verdad era bastante grande.
Terminamos las clases, Jesús me esperaba en la puerta.
-Venga, te llevaré a casa- Estaba algo melesto.
-Sabes que no me importa que estés cabredo ¿verdad?
-Mira cállate, yo solo intentaba ser simpático.
-Mira, yo ya te dije que no intentaras nada conmigo, quie avisa no es traidor.
-Vale, muy bein.
Me llevó a casa y se quedó a comer. La comida fue algo incómoda pero nada más terminar me encerré en mi habitación.
Jesús entró.
-Dice mi abuela que el viernes venga a buscarte ya que tienes que venir a la fiesta.
-No piendo ir.
-¿Y tú crees que quiero que vayas? Já.
-Mira no me comas más la cabeza.
-No te como la cabeza, tienes que ir y punto. -Se marchó dando un portazo.
Joder como se pone el niño por una tontería.
Aquella semana fue más o enos igual, conocí a algunas personas más pero principalmente estaba con Rosa, Mara y Teresa.
Llegó el viernes, invité a las chicas a ir a la fiesta, estaban super entusiasmadas.
-¡Dios que ganas!
-Pero si hasta mañana no es la fiesta.
-Sami, estás hablando de la fiesta del siglo.
-Mira, yo voy ablogada, además esta tarde tengo que ir de compras con DON SIMPÁTICO y no tengo ganas.
-Yo os acompaño -Dijo Teresa con una sonrisa.
- ¿De verdad? Muchísimas gracias -La abracé.
-Quedamos a las cinco en el centro comercial ¿no?
-Sí -sonreí-Bueno os dejo que me espera Jesús -Suspiré.
Llegamos a casa.
Sobre las cuatro y media fuimos al centro comercial, y a las cinco en punto estábamos en la puerta del centro comercial.
Vi a Teresa y la abracé.
-No me dijiste que iba a venir una amiga tuya -Me susurró Jesús.
-No tengo por qué contarte mi vida.
Recorrimos miles de tiendas hasta que llegamos a una donde había un traje negro, largo, pabra de honor, era bastante sencillo pero cuando salí del probador a Jesús parecía que le iba a dar algo.
-¿Quieres un baber?
-No, venga vamos a pagarlo -Jesús apartó la vista y fue a caja.
-Estás espectacular-Dijo Teresa con una amplia sonrisa.
Me cambié y me puse en la cola junto con Jesús, pagamos el traje y fuimos a casa.
Le enseñé el traje a Marisa, cenamos y me acosté.
Al día siguiente me llamaron las chicas, quería quedar a dar una vuelta antes de la gran noche.
Quedamos en el parque.
- Hola -Dijo Teresa dándome un abrazo, éramos las primeras en llegar.
-Hola cariño - La verdé que desde la tarde pasada le había cogido bastante cariño.
Poco a poco fueron llegando las demás, nos compramos unos batidos y nos sentamos a hablr.
-´Tías, ¿sabeis cual es el nuvo cotilleo del insti? -Dijo Mara, era la mas "pija" del grupo.
-¿Cuál?-Dijo Rosa.
-Lidia y Jesús han roto, dicen que les escucharon discutir en el cuarto de baño de las chicas y que rompieron.
Todas me miraron a mí.
-¿Que pasa?
-¿Cómo que que pasa? Que ahora tienes vía lobre.
-Vamos a ver, que yo con Jesús, no he tenido, tengo ni tendré nada.
Todas empezaron a reir.
Pasamos una mañana bastante divertida, comimos en un puesto de perritos y sobre las siete fuimos a vetirnos.
Me alisé el pelo, me recogí en pelo con unas pequeñas horquillas con algunos brillantitos, me pinté y bajé.
-Estás preciosa. -Dijo Marisa con una amplía sonrisa.
-Gracias.
-Ponte esto. -Sacó de una caja un colgante, con un pequeño diamante.
-Es precioso, gracias.
-Bueno, ya que no he tenido hijas quiero tratarte como a una.
-Gracias.
Jesús llegó y al verme se quedó aún más asombrado que en la tienda.
-¿Estás bien?
-Perfectamente, sube - Dijo señalándome un coche negro que había en una puerta, subimos y nos llevaron al club, estaba lleno de gente, todos muy arreglados
No me lo estaba pasando muy bien, ese tipo de fiestas no eran para mí a si que decidí ir fuera a dar una vuelta. Me senté en un banco cerca de una fuente.
-¿No te lo estás pasando bien?-Dijo Jesús sentándose a mi lado.
-Pues la verdad no.
-Bueno, yo tampoco me lo estoy pasando muy bien.
-Vaya, pero si estás siendo simpático conmigo.
-Vale, lo siento sé que he sido un poco borde este tiempo pero no sé creo que tú tampoco has sido muy simpática.
-Bueno, tienes razón lo siento.
-Madre mía, Samanta Méndez pidiendo perdón, esto es para grabarlo.
Yo reí, este chico me empezaba a gustar, pero ¿qué digo? no, no me gusta, solo me cae bien, a mí nunca me ha gustado un chico ni me gustará.
-¿Estás bien?-Dijo extrañado.
-¿Qué..? Si.. lo siento solo me he despistado un poco.
-Suele pasarte mucho ¿verdad?
-Pues la verdad es que sí.
-A mi tmbién me sule pasar, pero cuando estoy ontigo.
Eso me dejó de piedra, ¿era cosa mía o estaba intentando ligar conmigo?
-No te flipes guapo, tú y yo solo amigos nada más.
-Pero...
-Ni peros ni nada, ahora se hace tarde me voy a ir a casa.-Me levanté aunque cuando le dije eso me dolió un poco ¿es eso a lo que se le llama amor? NO! No estoy enamosrada de Jesús, NO ESTOY ENAMORADA!
-No te vayas, por favor.-Jesús me acercó a él a tan solo unos centímetros de su cara.
Me sentía algo rara, mi corazón iba a mil, mis ojos se perdían el los suyos y mis piernas temblaban.
-¿Te vas a ir?-Dijo en un susurro.
Yo no pude contestar, esyaba en las nubes, intentaba bajar pero algo me lo impedía quizás fueran esos ojos que me vovlía loca.
-Sí, estoy algo cansada.
Me separé de él, mi corazón seguía igual de revoluvionado, parecía que se me iba a salir del pecho.
-Pero somos amigos ¿no?
-No hay más remdio voy a tener que verte mucho-sonreí.
Llegué a mi casa sobre las dos menos cuarto, Marisa estaba dormida, me duché y me acosté, no tenía sueño asi que me puse algo de música para relajarme, me conecté al Tuenti y me puse a hablar con Maca, le conté todo lo que me había pasado, Mara, Teresa y Rosa también estban conectadas, al parecer se fueron pronto de la fiesta, estube hablando cn todas aunque a la única que le conté lo de Jesús fue a Teresa, era con la que tenía más confianza.
Miré el reloj, el tiempo se me había pasado volando ya eran las cinco,  me despedía y a los pocos minutos me que quedé dormida.
Me desperté a las doce y media, me aseé y bajé, al parecer Marisa había ido a visitar a una amiga y volvería por la tarde, me dejó dinero en la mesa para pedir una pizza.
Escuché la  televisión el salón, me cagué de miedo, joder, se supone que estaba sola.
Fui lentamente al salón, y al verlo allí sentado un pco más y me lo cargo.
-¡JODER JESÚS QUE SUSTO ME HAS DADO!
-Yo también me alegro de verte.
Me senté a su lado y vimos unas cuantas películas.
-¿Qué se supone que haces aquí?
-Bueno, llegué antes de que mi abuela se fuera y me dijo que me podía quedar a darte compañía. ¿No estás contenta de verme?
-Si fueras Justin Timberlake, alomejor.
-No, yo no soy ese, yo soy mucho mejor-sonrió.
-Muy gracioso.
Sobre las dos pedimos al pizza y miestras comímos vimos los Simpsons.
-¿Te puedo hacer un pregunta?
-Dime.
-¿Por qué lo dejaste con Lidia?
-Pues la verdad, era muy posesiva.
-Ah, yo pensaba que era por otra cosa.
-¿Por qué?
-Bueno, lo que me dijiste en la fiesta....
-¿Qué te dije? No me acuerdo de nada.
-Bueno, déjalo.
-No, dímelo.
-Joder que yo estaba en mi mundo, me dijiste si me pasaba mucho yo te dije que si y tu me dijiste que también te pasaba pero cuando estabas a mi lado.
Jesús se quedó blanco, creo que no sabía que contestar.
-¿Estás bien? -Dije algo preocupada.
-Sí, bueno, no sé porque te dije eso, estaba borracho.
-Ya se ve- reí, aunque sus palabras me dolieron un poco y no sabía por qué.
-¿Vamos al cine esta noche?
-Claro, no tengo nada mejor que hacer.
-Bueno ¿y ahora que hacemos?
-Yo no se tú pero voy a estudiar, le prometí a tu abuela que me esforzaría.
-¿Te ayudo?
-Pues la verdad no me vendría nada mal.
Subimos a mi habitción y empezamos con matemáticas.
-Venga, ¿qué tal se te dan? -Dijo con una sonrisa.
-¿Sabes como es como el culo? - asintió - Pues peor.
Jesús empezó a reir y yo le  di una pequeña colleja.
-Bueno, empecemos.
La verdad es que explicaba muy bien, y me enteraba de la mayoría de las cosas, pero cuando llegamos a historia me di cuenta de que estábamos bastante juntos.
-Bueno, entoces ¿cuándo descubrió Colón América?
-El 12 de Octubre de 1492.-Le miré.
Nustras narices casi se rozaban, fue un momento en el que parecía que el tiempo se había cabado, no sé lo que pasó pero derrepente sus labios rozaron los míos y lo peor fue que yo no le paré sino que le seguí el beso.
-Lo siento- se apartó.
-Será mejor que descansemos un poco, ya hemos terminado.
-Sí será lo mejor.
La verdad, estábamos algo incómodos.
Sobre las nueve y media fuimos al cine, vimos una comedia y cuando llegué Marisa ya había llegado.
-Hola ¿Qué tal te lo has pasado?
-Muy bien, es tarde me voy a dormir.
-Vale cariño.

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